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jueves, 18 de marzo de 2010

___Cosas que no se decir___

He descubierto que hay cosas que no se decir. Supongo que se puede vivir una vida sin llegar a decir algunas de ellas, pero otras hay que saber decirlas.


Todos tenemos un caparazón, una coraza que nos evita ir en carne viva, una capa protectora, un escudo, una manta que nos envuelve y resguarda de los rasguños que la vida hace en nuestra alma. Pero a veces creo que yo no tengo coraza, creo que directamente vivo en un búnker. Un búnker que me protege de lo malo, pero de lo bueno también, que no deja entrar nada, pero tampoco salir, y siempre que salgo de él, impulsada por un rayo de sol, descubro que está nublado.
Puede que haya mejores palabras para decir lo que quiero decir, más claras y precisas, pero todas significan lo mismo. Quiero salir fuera de mi búnker por mi propio pie, sostenerme, andar y sentir. Sanar mis heridas, y que cuando mire hacia adelante tu estés ahí. Te quiero en mi vida, no se cómo voy a conseguir encajarte, pero te quiero ahí. No te vayas a ningún lado por favor, no mires hacia ningún otro lado por favor.
Siempre llego a la deshora que me marca el corazón, y cuando estamos a solas molesta el caparazón. Marea, "Los mismos clavos"

http://www.youtube.com/watch?v=B8Fflu54MCc

Otra vez aquí

Una vez ya me inicié en la aventura bloggera. Lo intenté, e incluso llegué a escribir una serie de entradas bastante potables, quizás no merecedoras de un Nobel de literatura, pero que cumplían con una función primordial: ser mi reflejo, mis pensamientos plasmados en el ciberespacio, esa parte que no te atreves a mostrar a los más cercanos pero si a los más desconocidos, alentada por la valentía que da el anonimato y la distancia que establece un teclado de ordenador.

Como bien he dicho, lo intenté. Y fracasé estrepitosamente. La falta de constancia fue un lastre para aquel blog, y la falta de ideas contribuyó a hundirlo del todo. Pero nunca he dejado de leer otros blogs, y ver como día a día la gente pone un poquito de si misma en ellos, y todo ello me ha animado a retomar mi andadura, esperando que en esta ocasión sea más larga.

Me gustaría que aquél que decida invertir algún minutillo de su vida en leer lo que escribo lo disfrute tanto como yo lo hice al escribirlo, y dar las gracias de antemano por simplemente haber pasado por aquí.