Welcome to my blog :)

rss

martes, 27 de abril de 2010

Una de telenovelas

Vale, mi vida es una telenovela. Si, un culebrón venezolano solo que sin el acento. Tiene de todo, chica, chico, gente metida en los asuntos de la chica y el chico, mentiras a raudales y una duración demasiado larga para el gusto de cualquiera. Solo hay una diferencia, aunque gorda: las telenovelas se sabe cómo van a acabar. La mía ni idea. Pero me da a mí que lo que se dice bien no va a ser.


Y es que cuando todo parece encauzado aparece un nuevo element@ que le da una vuelta de tuerca aún más surrealista, y una patada en mi estómago. A cada día que pasa veo cómo la realidad supera a la ficción. Y yo observo el espectáculo, desde mi puesto privilegiado, viendo cómo me van lloviendo ostias por todos los lados, pero sin encontrar la salida, o sin tener narices de tomarla.
Una semana más, y una cosa más en la que pensar. ¿Será este el último capítulo? ¿Habrá un epílogo?¿Todo lo que va vuelve? ¿El karma funciona? ¿Soy masoquista?¿O quizá directamente autodestructiva?
Todo lo que sé es que la inteligencia emocional brilla por su ausencia. Estoy esperando a que el avión de mi vida vaya a estrellarse y se enciendan las luces de emergencia en el suelo, con sus flechitas diciendo "por aquí" y una azafata histérica me apure a correr hacia las puertas con mi chaleco salvavidas puesto. Porque si no no me explico tanta incapacidad para salir corriendo a la voz de YA.
¿Se puede ser adicta a una persona?

viernes, 16 de abril de 2010

Memory

Últimamente me ha dado por pensar en el valor que tienen los recuerdos. Supongo que depende del valor que tengan. Los hay buenos, y evidentemente, malos. Todos son parte de nosotros, nos hacen ser como somos, nos imprimen su huella como pequeños tatuajes imperceptibles a la vista, que ni siquiera el laser del tiempo nos permite borrar.


Una vez leí una historia. No era particularmente buena, aunque me gustó.


Dos amigos discuten sobre un dibujo que hicieron siendo muy niños en una pared de algún rincón del colegio. Un dibujo simple, una niña con un vestido, un globo, y el sol en lo alto. El uno afirma que el sol era naranja, el vestido amarillo, el globo rojo. El otro que el sol era amarillo, el vestido rosa, el globo azul. No hay forma de ponerse de acuerdo, y en un intento de zanjar definitivamente la discusión buscan ese recóndito lugar que una vez adornaron. El dibujo aún está allí. Los dos lo miran con interés, todos tenemos ese oscuro deseo de pronunciar las palabras: "Te lo dije". Pero ninguno de los dos las dice. El dibujo está hecho a lápiz, no hay más colores que el blanco de la pared y el gris del grafito.


Por eso creo que los recuerdos se pueden alterar, mejorar, amoldar a nuestras necesidades de salir adelante. Hacemos un casting, nos quedamos con lo bueno y lo adornamos. Somos humanos, queremos vivir. La felicidad no es una meta, es todo el camino, y hay que disfrutarla, no morir buscándola.


Aún así somos lo que hemos vivido, aunque no siempre nos guste lo que somos, porque a menudo, no conseguimos vivir lo que nos gustaría.


Memory del musical Cats. Se me ponen los pelos de punta.


lunes, 12 de abril de 2010

_________________

- ¿Conoces el cuento de "La que se murió esperando"?
- La verdad es que si.
- Ah!! Así que tu también lo has leido!!
- No, lo que pasa es que yo soy su protagonista.

viernes, 9 de abril de 2010

Frases que odio

La sabiduría popular a veces nos regala grandes frases, pero muchas de ellas no son más que burdos topicazos que quisieras que tus oidos filtraran y jamás llegaran a tu cerebro. Una interferencia a tiempo, un casting de ideas, algo que evitara oir (y mucho menos escuchar) frases tan manidas que encienden nuestra ira.
Ahora mismo tengo unas cuantas. Será por mi situación personal, será porque nunca me gustaron esas frases, o porque el simple hecho de reconocer que puedan tener razón me pone los pelos de punta.
Siempre hay alguna que se lleva la palma. "De todo se aprende", es una de las que encabeza mi Top 10( ó 50, ó 100, ya ni sé). Pues mira no, de todo no se aprende. Porque si a mi no me hubiese ocurrido semejante putada no me vería en la tesitura de tener que aprender algo, por el simple hecho de que prefiero ser feliz y no tener que dedicarme a extraer una moraleja de esta mierda de situación. Porque nada me garantiza que no volveré a tropezar en la misma piedra, porque la cagada no fue mía, porque la vida a veces da por saco, porque "lo que no te mata te hace más fuerte" y porque "no hay mal que cien años dure". Y así suma y sigue.
Pero últimamente tengo que añadir una que me desconcierta en lo más profundo. "Que sea lo que tenga que ser". Pues no me da la gana. A mi las cosas claras. Quiero controlar lo que sucede en mi vida, quiero valentía, quiero saber a qué atenerme.
Sé que es infantil, que el amor es dejarse llevar, sentir. Seguramente disfrutaría más dejándome llevar, pero ahora no puedo. Necesito un poco de seguridad, empezando por mi misma. Pero no se si estoy tratando de meter la cabeza por un agujero demasiado pequeño, o lo que es peor inexistente.

miércoles, 7 de abril de 2010

¿Cuando decir basta?

Cuando quieres a alguien... ¿existe alguna forma de encontrar ese momento de decir basta? ¿Que pasa cuando la persona a la que mas quieres es la que mas te hace sufrir?
Son preguntas que me hago a diario. Como, duermo, incluso sueño con ellas. No se cuantas veces he podido salir de mi casa con la felicidad de verle, y cuantas otras he vuelto llorando.
Si alguna vez el egoismo pudo ser representado en una persona, a veces creo que el seria su encarnacion. Y cuanto mayor es su egoismo mayor es tambien mi intencion de ser generosa, por aquello de recibir cuanto se da. Pero a veces creo que su egoismo se retroalimenta.
No soy estupida. Tan solo estoy estupidamente enamorada. Enamorada de lo geniales que somos cuando estamos juntos, de las conversaciones de seis horas, de los besos mas perfectos que existieron, de su olor. Ese leve click de que todo encaja y empieza a rodar a la perfeccion. Pero cada vez estoy mas convencida de que ese click solo suena los dias que el quiere.
Todo va a su ritmo, el tiene la batuta y decide que sucede y cuando, y yo bailo a ese son, porque quiero bailar con el, pero a veces ya no si es un tango o un vals, o si tan siquiera bailamos sueltos o agarrados.
Y al final todo se vuelve una mierda porque le quiero y no se que hacer con ello. ¿Hay algo en mi que pueda suscitar un cambio? No quiero estar por encima, solo a la par. Sentir que mis sentimientos cotizan al mismo valor que los suyos y que todo este empeño por escalar a lo mas alto de la mas alta torre tiene sentido.
No quiero creer que voy a tener que echar todo este amor a los leones. Pero tampoco quiero ver como pisan mis sentimientos. No es que el no me quiera, pero es posible que su forma y mi forma de querer no sean compatibles. Y eso simplemente me esta destrozando.
*Mi ordenador no me deja poner tildes, espero que se arregle pronto y pueda corregir el texto. Espero que mientras tanto no haga mucho daño a la vista, lo siento*

sábado, 3 de abril de 2010

My feelings, my limits.

My feelings, mes sentiments, nire sentimenduak, mis sentimientos.
Puedo decirlo en todos los idiomas que se me ocurra, que siguen significando lo mismo, y siendo el epicentro de mi vida igualmente. Esa patada en el estómago, ese escalofrío, esa lágrima a destiempo, mis uñas clavadas en la palma de mi mano aguantando lo más estoicamente posible.
Y la cuestión es, ¿cuál es la mayor tormenta que mi corazón puede aguantar? Nadie se muere de ello, pero para alguien tan racional como yo este nivel de confusión causa estragos. Estoy buscando las riendas que he perdido, mi faro en la oscuridad.
"Yo no soy así" repito últimamente, mientras a cada paso me acerco más a mi propio límite. La frontera existente con la falta de sensatez se va diluyendo y empiezo a no ver la raya. A lo mejor es porque ya la estoy pisando.
¿Cuándo decir basta? ¿Cuándo es suficiente? Siempre me gustó la frase "Enough is enough". ¿Seré capaz de decirla?