Welcome to my blog :)

rss

viernes, 21 de enero de 2011

Sick and tired.

Últimamente noto como la desgana y la desidia se apoderan de algunos aspectos de mi vida, y no lo puedo evitar, porque encima ni siquiera encuentro la razón que me lleva a no querer arrastrar mi culo a todos esas costumbres sociales ancestrales que en el fondo me encantan/aban, y me están volviendo un tanto ermitaña.

Puede que sea porque hace mucho que no mato neuronas con el alcohol, y estén desbordantes de actividad, pero para mal, pensando más de lo debido en cosas que para nada me benefician, o el simple hecho que cuando quitas el trozo más grande de mierda que había en la alfombra, aún descubres que hay otros trozos no tan grandes, pero si significativos. Todo ello conlleva que me siento incómoda llamando por teléfono, me siento una extraña saliendo con mi cuadrilla y la otra nueva cuadrilla que se nos ha anexionado (en realidad no tengo nada claro quién ha anexionado a quién) pero a su vez no me apetece salir con otra gente alternativa, cada chico que se me acerca me parece un calco del anterior y sin un ápice de conversación medianamente interesante, y al final me vuelven mis miles de complejos que consiguen que me sienta incomoda en mi propia piel.

No sé, no quiero ser una bloguera más que se ahoga en sus penas y solo sabe escribir sobre ellas, pero me siento muy decepcionada con el mundo, con mis amistades, no consigo volver a esos momentos en que conectas con alguien, en cualquier ámbito, y la conversación fluye, me desespero, me agobio, pierdo la confianza en mí misma, y me pregunto si he encontrado mi lugar. La verdad es que todo parece indicar que no, que no es mi sitio, que una parte de mi vive de las rentas y recuerdos de lo que un día fue, y que de momento no es. Siento como si hubiese hecho un viaje a un lugar muy lejano, y el volver me costase un esfuerzo mucho mayor de lo que debería si yo de verdad quisiese volver.

Solo quiero viajar, conocer mundo, vivir un montón de experiencias, pero una parte de mi tiene miedo de no tener a donde volver, aunque por otro lado me siento tan desligada que no se si quiero volver. Ojalá pudiese saberlo.

jueves, 13 de enero de 2011

Tropezando ¬¬


Creo que voy a pintar con tinta indeleble de colores las piedras de camino en las que he tropezado y aunque el tiempo las haya pulido, y erosionado dándoles distinta formas, haciéndome creer que no son iguales, poder así identificarlas a pesar del paso de los años. Otra vez esa piedra, formada por un interés desmedido, un posterior acercamiento, varios acercamientos de hecho, y luego una gran vuelta de tortilla, en la que el perseguidor parece volverse el perseguido, y la interesada llega a sentirse pesada a la mínima, con el consiguiente cabreo. Si es que, con todo el material, con perdón, follable existente en Bilbao y alrededores, ¿por qué tengo que volver a tropezar con él? En serio, las piedras cambiarán de forma, pero en esencia siguen siendo iguales, y yo sigo tropezándome con ellas a sabiendas, porque por mucho que lo crea nunca es diferente. Tío, me pones, si, pero DE MUY MALA OSTIA.