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sábado, 3 de abril de 2010

My feelings, my limits.

My feelings, mes sentiments, nire sentimenduak, mis sentimientos.
Puedo decirlo en todos los idiomas que se me ocurra, que siguen significando lo mismo, y siendo el epicentro de mi vida igualmente. Esa patada en el estómago, ese escalofrío, esa lágrima a destiempo, mis uñas clavadas en la palma de mi mano aguantando lo más estoicamente posible.
Y la cuestión es, ¿cuál es la mayor tormenta que mi corazón puede aguantar? Nadie se muere de ello, pero para alguien tan racional como yo este nivel de confusión causa estragos. Estoy buscando las riendas que he perdido, mi faro en la oscuridad.
"Yo no soy así" repito últimamente, mientras a cada paso me acerco más a mi propio límite. La frontera existente con la falta de sensatez se va diluyendo y empiezo a no ver la raya. A lo mejor es porque ya la estoy pisando.
¿Cuándo decir basta? ¿Cuándo es suficiente? Siempre me gustó la frase "Enough is enough". ¿Seré capaz de decirla?

2 comentarios:

Oihane dijo...

Te entiendo bien. Hay veces en la vida que nos sorprendemos a nosotros mismos con actitudes propias que nunca pensamos que llegaríamos a tener, con cosas que hacemos que nunca creímos que haríamos... Yo puedo decir que hubo un momento en el que me defraudé bastante a mi misma, pero luego comprendí que todo forma parte de lo que significa conocerse a uno mismo. Es en estas situaciones límites en las que nos damos más cuenta de quienes somos realmente.Y lo que descubrimos a veces nos gusta y otras veces no...

Ran dijo...

Gracias por el comentario!!! Creo que el autoconocimiento que estoy llevando a cabo últimamente me está pasando factura. Está siendo una "pérdida de la inocencia" en toda regla, y abriendo los ojos hacia esa parte de la humanidad que nunca quise ver. Me hubiese gustado que todo ello hubiese sido voluntario, y no propiciado por la ostia que me llevé hace relativamente poco.

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