
En ocasiones Paulo Coelho me da arcadas. Y antes de que ningún acérrimo defensor de "El Alquimista" se lleve las manos a la cabeza, diré que no me meto con sus facultades como novelista, y mucho menos como escritor. Simplemente no puedo soportar ese neopositivismo aleccionador del que hace gala en sus columnas de semanario dominical, donde la palabra felicidad es la más repetida, y su mundo de Pin y Pon y gominola hace que se me suba el azucar hasta cotas inaceptables.
Nadie puede negarle grandes frases, e incluso momentos filosóficos inspiradores, pero a veces, llega el momento en que no me lo creo a él. No puede existir alguien tan Zen, espiritual, equilibrado y blanco. Y menos para alguien como yo, que se siente atraida por el lado oscuro de las personas, una especie de Alicia siempre al borde de un precipicio lleno de tinieblas, que ni siquiera necesita seguir al Conejo Blanco para precipitarse al vacío. Y así me va, claro. De ostia en ostia y tiro porque me toca. Vamos, que este año las colecciono, y ya las tengo hasta "repe".
Seguramente acercarme un poco a la luz me vendría bien, incluso adueñarme de cierta cantidad de filosofía barata, algo así como "Manual para gilipollas emocionales que necesitan sanar su vida". Puede que Bridget Jones tuviese el libro de autoayuda que necesito. Creo que me conformaría con un "Usted puede sacar la mierda de su vida y evitar que le vuelva a caer encima". Francamente, sería genial, lo necesito, hacer una limpieza profunda, sé que es lo que me hace falta, pero siempre me surge el mismo miedo, y es de los buenos. ¿Qué sucede si hago limpieza y descubro que no queda nada más? ¿Si quito la mala hierba y descubro que no queda nada plantado?
Estoy realmente aterrada ante la simple idea de estar sola, porque a pesar de que ya me siento así, sentirlo y estarlo podrían resultar una combinación demasiado dolorosa, y tengo dolor de sobra últimamente.
Puede que algún día pueda volver a ser la chica feliz y transparente que sé que un día fui, y aleccionar con mi filosofía de mercadillo a mis congéneres, pero hay una frase que, ahora mismo, me saca de mi ensoñamiento y me hace ir hacia adelante:
"Nadie puede hacerme sentirme mal sin mi permiso"


2 comentarios:
Cuando estamos deprimidos tendemos a pensar lo peor de nosotros, yo la primera te lo aseguro. Pero luego no es tanto como nos lo imaginábamos. Solo hay que buscar motivos para seguir adelante. Siempre hay parte positiva. Espero que ya estés mejor, si necesitas hablar con alguien puedes contar conmigo. A veces hablar con gente no conocida es bueno.
Por cierto a mi tampoco me gusta Coehlo.
Un besazo!!
Me alegro no ser la única a la que no le gusta Coelho!!! La verdad es que las malas rachas pasan, pero algunas, como esta, se están tomando su tiempo, y me están dejando un poco machacada. Muchas gracias por el ofrecimiento, y si alguna vez tú necesitas algo, yo también me ofrezco voluntaria para escuchar.
Besos
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