La soledad es un sentimiento curioso, te hace recordar, y anhelar cosas que sabes que, ni quieres ni necesitas. Simplemente en ese ligero instante de debilidad, tu mente se desconecta y vuela a lugares de tu alma que ya habías dejado vistos para sentencia. Sólo hay que recordar que si estaban ahí, ahí se quedan.
viernes, 18 de marzo de 2011
lunes, 14 de febrero de 2011
De lo que fue y no será
Me he enterado de que te vas. Nunca el boca a boca funcionó tan eficientemente, ni en un periodo tan corto de tiempo, y en menos de veinticuatro horas, desde que lo sé, he conseguido pasar por mil estados emocionales diferentes, a pesar de que no debería moverme ni un solo pelo si vas o vienes, o si lo haces solo o acompañado. Pero el caso es que te vas. Y solo. Y al parecer mis emociones, tan aparentemente estables, se han desatado.
Todo empezó con la noticia, te vas más allá del Ebro. Me sale una sonrisa, tímida al principio, va amplíandose, junto con una sensación de alivio, hasta volverse exultante. Incluso estúpidamente lloro de alegría, al saber que tendré que dejar de incluirte en mis cálculos de múltiples variables, cada vez que escojo el camino de baldosas amarillas que me lleva de vuelta a casa, por fin saldrás de la ecuación. Hasta ahí todo perfecto, sin fallos.
Pasan las horas, y un error de cálculo, junto con variables no tenidas en cuenta, nos coloca a tí y a mí en el mismo sitio, hora, compañía y conversación. Disuelta la compañía, el hecho de vivir en la misma dirección hace que compartamos parte de las baldosas amarillas, y de nuevo, conversación. Trabajo, estudios, futuro, trivial, general, INTRANSCENDENTE. Me amplías levemente los detalles de tu marcha, pregunto educadamente, nada relevante, conversación plana, anodina. Tu portal, "Ya nos veremos y hablaremos" dice, "No creo" digo muy ufana, el rencor siempre me sale cuando no debe, un "buena suerte" a tiempo hubiese bastado. Sigo para casa, y de repente, estúpida de mí, descubro que no puedo parar de llorar.
Las lágrimas se me salen solas, a borbotones, resbalan y caen por su propio peso, y no son de alegría, lloro porque te vas, aunque no tenga sentido, porque en realidad hace mucho que ya te has ido. No tienes nada que ver con mi vida, y tampoco lo quiero, SÉ que no pintas nada en ella. Pero lloro. Y no consigo parar.
Después de todas las tinieblas parece que se me había olvidado que te quise de verdad, y que tu una vez fuiste el chico de los besos con sabor a palomitas, y quien aquél día no quiso darme la mano porque como llevabas guantes no iba a poder sentirla, y no tenía sentido.
Nunca más tendrá sentido, y aunque sé que nunca más serás tú, no me perdonaría jamás el caer de nuevo el tus redes, no voy a conformarme con alguien que no pueda hacerme sentir mil y una cosas a la vez, como una vez hiciste tú. Al parecer aún puedes.
Ahora sí, espero que todo te vaya muy bien, de corazón. Aunque no pueda decírtelo, porque se caería mi caparazón. Y ámbos sabemos que hace mucho que te dejé de importar lo suficiente. Hasta siempre.
viernes, 21 de enero de 2011
Sick and tired.
Últimamente noto como la desgana y la desidia se apoderan de algunos aspectos de mi vida, y no lo puedo evitar, porque encima ni siquiera encuentro la razón que me lleva a no querer arrastrar mi culo a todos esas costumbres sociales ancestrales que en el fondo me encantan/aban, y me están volviendo un tanto ermitaña.
Puede que sea porque hace mucho que no mato neuronas con el alcohol, y estén desbordantes de actividad, pero para mal, pensando más de lo debido en cosas que para nada me benefician, o el simple hecho que cuando quitas el trozo más grande de mierda que había en la alfombra, aún descubres que hay otros trozos no tan grandes, pero si significativos. Todo ello conlleva que me siento incómoda llamando por teléfono, me siento una extraña saliendo con mi cuadrilla y la otra nueva cuadrilla que se nos ha anexionado (en realidad no tengo nada claro quién ha anexionado a quién) pero a su vez no me apetece salir con otra gente alternativa, cada chico que se me acerca me parece un calco del anterior y sin un ápice de conversación medianamente interesante, y al final me vuelven mis miles de complejos que consiguen que me sienta incomoda en mi propia piel.
No sé, no quiero ser una bloguera más que se ahoga en sus penas y solo sabe escribir sobre ellas, pero me siento muy decepcionada con el mundo, con mis amistades, no consigo volver a esos momentos en que conectas con alguien, en cualquier ámbito, y la conversación fluye, me desespero, me agobio, pierdo la confianza en mí misma, y me pregunto si he encontrado mi lugar. La verdad es que todo parece indicar que no, que no es mi sitio, que una parte de mi vive de las rentas y recuerdos de lo que un día fue, y que de momento no es. Siento como si hubiese hecho un viaje a un lugar muy lejano, y el volver me costase un esfuerzo mucho mayor de lo que debería si yo de verdad quisiese volver.
Solo quiero viajar, conocer mundo, vivir un montón de experiencias, pero una parte de mi tiene miedo de no tener a donde volver, aunque por otro lado me siento tan desligada que no se si quiero volver. Ojalá pudiese saberlo.
jueves, 13 de enero de 2011
Tropezando ¬¬

Creo que voy a pintar con tinta indeleble de colores las piedras de camino en las que he tropezado y aunque el tiempo las haya pulido, y erosionado dándoles distinta formas, haciéndome creer que no son iguales, poder así identificarlas a pesar del paso de los años. Otra vez esa piedra, formada por un interés desmedido, un posterior acercamiento, varios acercamientos de hecho, y luego una gran vuelta de tortilla, en la que el perseguidor parece volverse el perseguido, y la interesada llega a sentirse pesada a la mínima, con el consiguiente cabreo. Si es que, con todo el material, con perdón, follable existente en Bilbao y alrededores, ¿por qué tengo que volver a tropezar con él? En serio, las piedras cambiarán de forma, pero en esencia siguen siendo iguales, y yo sigo tropezándome con ellas a sabiendas, porque por mucho que lo crea nunca es diferente. Tío, me pones, si, pero DE MUY MALA OSTIA.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
La lista de la compra.
2010, ese ¿gran? año. Antes de empaquetarlo y mandarlo de una patada en el culo a la estratosfera, a orbitar con otros años nefastos para nunca más regresar, y antes incluso de maquinar la siempre incumplible lista de propósitos de año nuevo, que alguien con demasiado tiempo libre se molestó en inventar, he pensado hacer la anti-lista. Es decir, una lista de lo que he aprendido (profundo o trivial) este año, que ha sido mucho y no necesariamente positivo.
1. Una retirada a tiempo es gran una victoria. Gran verdad, ojalá lo hubiese aplicado a tiempo.
2. La gente no es más falsa porque no se entrena. Es lo que hay, el problema es que no lo ves venir por esa gran máscara de falsedad.
3. Unos cuernos solo te hacen más alta. Toda clase de pensamiento más allá solo consiguen minarte como persona, y dejarte sin autoestima.
4. Los cuernos se perdonan pero no se olvidan. Lo que es muy cierto, perdonar de corazón cuesta mucho, y más cuando no se pide perdón como es debido por cobardía.
5. No te fíes del todo de su omnipresente y majisisima amiga, algo no encaja. Poco que aportar al respecto, a los hechos me remito.
6. Ningún tío se merece que se arrastren por él. La dignidad es lo poco que siempre hay que mantener.
7. Me gustan los esmaltes de uñas de colores tanto como al “Asesino del Hielo”. Otra gran verdad, aunque menos trascendental XD.
8. Una situación sentimental masoquista y tormentosa engancha mil veces más que una idílica. No consigo explicarme por qué, misterios del ser humano, pero cierta en un 120%. La próxima vez que quiera pasarlo mal me clavaré astillas ardiendo bajo mis uñas de colores.
9. Aunque seas tía, un polvo puede ser solo un polvo, y disfrutar tanto como ellos. Nosotras no siempre buscamos “algo más”, puedo disfrutar de la situación sin complicarme la vida.
10. Eliminar a gente de las redes sociales no es algo deshonroso. Si ver algo te hace daño, se elimina, puro instinto de supervivencia.
11. El objetivo tras una ruptura es pasar página, no regodearse en ella. Después de una leve fase de “espionaje” masoquista, lo mejor es poner distancia de por medio, por muy bien que te caigan sus amigos y sepan lo mal que él se ha portado. Te siguen vinculando a él. Tiempo al tiempo.
12. Me merezco algo mejor. Si es eso lo que me va a aportar una relación, prefiero no tenerla. Quiero tener el mango de la sartén, al menos la de mi vida.
13. Valgo por lo que yo soy, no por lo que valgo cuando estoy con alguien. A veces debería habérmelo grabado a fuego.
14. Las amistades también se rompen, y no se puede vivir de las rentas de lo que un día fue. Nadie puede hacerme sentirme mal sin mi permiso.
15. Yo barro mi propia mierda, pero la tuya la barres tú. Hay gente que le das la mano y te coge el brazo.
Muchas de estas cosas son topicazos, o lecciones que en teoría creía saber. Pero hasta que no me vi en ello, y las aprendí en mis carnes no comprendí el verdadero significado de ellas. Solo espero no olvidar estas lecciones que con dolor (bastante) y lágrimas (muchas) he aprendido. De algo ha tenido que servir el 2010.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Verborrea incontrolable
Vale, hay días que metería la cabeza en el horno, el congelador o donde sea con tal de no hablar más de lo que debería. Justo la persona ante la que debería de aparentar ser guapa, lista, centrada, y absolutamente evolucionada con respecto a historias pasadas, es ante la que pierdo los papeles. Con objeto de ser natural me encuentro ante una yo excesivamente simpática, torpona con las manos, sobre actuadamente alegre y despreocupada, y lo que es peor, de una sinceridad abrumadora. Si es que eso de que la sinceridad está sobrevalorada es una verdad como un templo, morderse la lengua a tiempo salva de las mas desastrosas situaciones, y evita que un comentario inocente, hecho con la motivación del no pensar en las posibles consecuencias pueda dar lugar a maliciosas malinterpretaciones futuras. Si es que ya sabía yo que calladita estoy preciosa. Y lo peor es que no se merece que le de las vueltas que le estoy dando, he sido maja, simpática, nada odiosa, nada rencorosa, una joya, solo que con la boca demasiado grande, y ahora mismo una dramática patológica. En fin, podría ser peor, digo yo. Mierda de mutismo selectivo, qué rabia me da caer en mi propia trampa...
miércoles, 17 de noviembre de 2010
A la mierdaaaaaaaaaaaaaaa

Después de la tempestad siempre llega la calma, dicen, pero lo que nadie te recuerda es que después del subidón que te da una vez que decides que la mala racha ya pasó, puede venir otra vez tu antiguo colega, el bajonazo, para hacerte compañía. Y mira que me gustan las montañas rusas, pero las de raíles, vagonetas y loopings, no las emocionales. Parezco una yonki de la estabilidad, pero es a lo único que aspiro, ser estable emocionalmente yo conmigo misma, y mis circunstancias, y que venga lo que tiene que venir. Vamos, que en resumidas cosas, tengo una semana de mierda, con momentos de RELIVE sobre mis antiguas miserias, y la verdad es que me cansa, eso de lamerme las heridas pues no va conmigo, y me frustro enormemente, quiero gritar, machacar, patear la mierda, lo que sea, pero no revolcarme en ella, necesito ocupar mi tiempo, me merezco un buen año, y voy a poner mi empeño en ello. Como si me lo tengo que tatuar en la frente y leerlo todas las mañanas al mirarme en el espejo. No quiero que un soplo de aire pueda conmigo a la más mínima, NO, la antigua yo ha muerto, yo fui a su funeral y no la echo de menos. Se acabó. Punto pelota.
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