Welcome to my blog :)

rss

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La lista de la compra.

2010, ese ¿gran? año. Antes de empaquetarlo y mandarlo de una patada en el culo a la estratosfera, a orbitar con otros años nefastos para nunca más regresar, y antes incluso de maquinar la siempre incumplible lista de propósitos de año nuevo, que alguien con demasiado tiempo libre se molestó en inventar, he pensado hacer la anti-lista. Es decir, una lista de lo que he aprendido (profundo o trivial) este año, que ha sido mucho y no necesariamente positivo.

1. Una retirada a tiempo es gran una victoria. Gran verdad, ojalá lo hubiese aplicado a tiempo.

2. La gente no es más falsa porque no se entrena. Es lo que hay, el problema es que no lo ves venir por esa gran máscara de falsedad.

3. Unos cuernos solo te hacen más alta. Toda clase de pensamiento más allá solo consiguen minarte como persona, y dejarte sin autoestima.

4. Los cuernos se perdonan pero no se olvidan. Lo que es muy cierto, perdonar de corazón cuesta mucho, y más cuando no se pide perdón como es debido por cobardía.

5. No te fíes del todo de su omnipresente y majisisima amiga, algo no encaja. Poco que aportar al respecto, a los hechos me remito.
6. Ningún tío se merece que se arrastren por él. La dignidad es lo poco que siempre hay que mantener.
7. Me gustan los esmaltes de uñas de colores tanto como al “Asesino del Hielo”. Otra gran verdad, aunque menos trascendental XD.
8. Una situación sentimental masoquista y tormentosa engancha mil veces más que una idílica. No consigo explicarme por qué, misterios del ser humano, pero cierta en un 120%. La próxima vez que quiera pasarlo mal me clavaré astillas ardiendo bajo mis uñas de colores.
9. Aunque seas tía, un polvo puede ser solo un polvo, y disfrutar tanto como ellos. Nosotras no siempre buscamos “algo más”, puedo disfrutar de la situación sin complicarme la vida.
10. Eliminar a gente de las redes sociales no es algo deshonroso. Si ver algo te hace daño, se elimina, puro instinto de supervivencia.
11. El objetivo tras una ruptura es pasar página, no regodearse en ella. Después de una leve fase de “espionaje” masoquista, lo mejor es poner distancia de por medio, por muy bien que te caigan sus amigos y sepan lo mal que él se ha portado. Te siguen vinculando a él. Tiempo al tiempo.
12. Me merezco algo mejor. Si es eso lo que me va a aportar una relación, prefiero no tenerla. Quiero tener el mango de la sartén, al menos la de mi vida.
13. Valgo por lo que yo soy, no por lo que valgo cuando estoy con alguien. A veces debería habérmelo grabado a fuego.
14. Las amistades también se rompen, y no se puede vivir de las rentas de lo que un día fue. Nadie puede hacerme sentirme mal sin mi permiso.
15. Yo barro mi propia mierda, pero la tuya la barres tú. Hay gente que le das la mano y te coge el brazo.

Muchas de estas cosas son topicazos, o lecciones que en teoría creía saber. Pero hasta que no me vi en ello, y las aprendí en mis carnes no comprendí el verdadero significado de ellas. Solo espero no olvidar estas lecciones que con dolor (bastante) y lágrimas (muchas) he aprendido. De algo ha tenido que servir el 2010.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Verborrea incontrolable

Vale, hay días que metería la cabeza en el horno, el congelador o donde sea con tal de no hablar más de lo que debería. Justo la persona ante la que debería de aparentar ser guapa, lista, centrada, y absolutamente evolucionada con respecto a historias pasadas, es ante la que pierdo los papeles. Con objeto de ser natural me encuentro ante una yo excesivamente simpática, torpona con las manos, sobre actuadamente alegre y despreocupada, y lo que es peor, de una sinceridad abrumadora. Si es que eso de que la sinceridad está sobrevalorada es una verdad como un templo, morderse la lengua a tiempo salva de las mas desastrosas situaciones, y evita que un comentario inocente, hecho con la motivación del no pensar en las posibles consecuencias pueda dar lugar a maliciosas malinterpretaciones futuras. Si es que ya sabía yo que calladita estoy preciosa. Y lo peor es que no se merece que le de las vueltas que le estoy dando, he sido maja, simpática, nada odiosa, nada rencorosa, una joya, solo que con la boca demasiado grande, y ahora mismo una dramática patológica. En fin, podría ser peor, digo yo. Mierda de mutismo selectivo, qué rabia me da caer en mi propia trampa...

miércoles, 17 de noviembre de 2010

A la mierdaaaaaaaaaaaaaaa


Después de la tempestad siempre llega la calma, dicen, pero lo que nadie te recuerda es que después del subidón que te da una vez que decides que la mala racha ya pasó, puede venir otra vez tu antiguo colega, el bajonazo, para hacerte compañía. Y mira que me gustan las montañas rusas, pero las de raíles, vagonetas y loopings, no las emocionales. Parezco una yonki de la estabilidad, pero es a lo único que aspiro, ser estable emocionalmente yo conmigo misma, y mis circunstancias, y que venga lo que tiene que venir. Vamos, que en resumidas cosas, tengo una semana de mierda, con momentos de RELIVE sobre mis antiguas miserias, y la verdad es que me cansa, eso de lamerme las heridas pues no va conmigo, y me frustro enormemente, quiero gritar, machacar, patear la mierda, lo que sea, pero no revolcarme en ella, necesito ocupar mi tiempo, me merezco un buen año, y voy a poner mi empeño en ello. Como si me lo tengo que tatuar en la frente y leerlo todas las mañanas al mirarme en el espejo. No quiero que un soplo de aire pueda conmigo a la más mínima, NO, la antigua yo ha muerto, yo fui a su funeral y no la echo de menos. Se acabó. Punto pelota.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Cuando mi cuerpo te necesita estás ahí. En realidad has estado ocho largos meses esperando a que volviese a necesitarte. Una escalada de conversaciones, hormonas, expectativas por cumplir y atracción desmedidas dieron con nuestros cuerpos en ese asiento trasero de cristales tintados, volviendo a sentir nuestras pieles, y tu respiración en mi oído. Habían pasado dos años y volvimos a unirnos cual adolescentes en celo, llevados por las prisas de quien ha esperado demasiado. Únicamente debo de recordar que solo puedes caerle bien a mi cuerpo, el resto son terrenos vedados para mí, deberías de hacerte una camiseta en la que ponga EMOCIONALMENTE NO DISPONIBLE, para así no olvidarlo, mientras yo cometo la locura de caer en tus brazos, correspondiente a ese día, mes o año. Aunque cometer locuras contigo, siempre es un placer ;)

sábado, 30 de octubre de 2010

Vuelve a respirar


Toxicidad. Esa es la palabra que mejor te define. No pasa día en el que no pueda dejar de apreciar el aire fresco que me envuelve desde que no compartimos el continuo espacio-tiempo de todas las dimensiones paralelas existentes en las que llegamos a vivir. Aspiro profundamente, llenando mis pulmones, pero a veces no puedo evitar ponerme a toser como un carretero, al parecer el exceso de pureza no me sienta bien del todo. Jodido inconformismo, siempre dispuesto a dar por saco, aderezado con una pizca de masoquismo y un exceso de información sobre tu vida y circunstancias.


Sé que estoy donde tengo que estar, lejos, y que un día me acostumbraré al aire puro, porque sé que es lo que me conviene. A cada momento que pasa percibo más claramente mis pensamientos, cada uno de mis movimientos es más preciso, y mis ideas y mi lengua más afiladas. He cambiado, para bien, y lo sé, no me jacto, simplemente lo sé.


Pero te miro a ti, y sigues ahí, rodeado por esa humareda y esa tela de araña que has tejido en torno a ti, alejando lo poco bueno que tú y yo sabemos que tenías en tu vida, ahogándote en espirales de alcohol, de fiesta y de egolatría, incapacitado para admitir que tu vida necesita un nuevo rumbo. Necesitas que alguien te pare los pies, una ostia a tiempo, no esa micro-persona que justifica hasta tus mayores desatinos. Lo que sea, pero despierta, por favor. No pierdas a esa gran persona que siempre ha estado ahí porque no dice amén a todos y cada uno de tus despropósitos. Ojala pudiera hacer algo al respecto, pero ya no eres parte de mi vida, tu ego no aceptaría nada de mí, ni aunque yo fuese un cartel de luces de neón de dimensiones desproporcionadas indicando la solución de tu vida, y solo podré quedarme como mera espectadora, viendo cómo te ahogas lentamente, sin poder hacer nada.

martes, 12 de octubre de 2010



Remember me when you're the one who's silver screened
Remember me when you're the one you always dreamed
Remember me whenever noses start to bleed
Remember me, special needs

Just 19 and sucker's dream I guess I thought you had the flavour
Just 19 and dream obscene with six months off for bad behaviour

Remember me when you clinch your movie deal
And think of me stuck in my chair that has four wheels
Remember me through flash photography and screams
Remember me, special dreams

Just 19 this sucker's dream I guess I thought you had the flavour
Just 19 and dream obscene with six months off for bad behaviour
Just 19 and sucker's dream I guess I thought you had the flavour
Just 19 and dream obscene with six months off for bad behaviour

Remember me...

Just 19 this sucker's dream I guess I thought you had the flavour
Just 19 and dream obscene with six months off for bad behaviour
Just 19 and sucker's dream I guess I thought you had the flavour
Just 19 and dream obscene with six months off for bad behaviour

Remember me...

Remember me, you were my special need...

martes, 5 de octubre de 2010

^^Bubble girl^^


Había una vez una chica que vivía en una burbuja cuadrada. La burbuja podía haber sido esférica, pero no, era cuadrada, hecha a medida de la mentalidad de su inquilina. Era una buena chica, un poco rara, peculiar como solía decir su “marido” universitario. Ella se reía, pero sabía que algo de razón tenía sobre todo cuando se paraba a observar las paredes de su traslúcido aposento. No conseguía recordar cuanto tiempo llevaba ahí, tenía la sensación de que la había ido construyendo poco a poco, sin darse cuenta, hasta que un día de repente ahí estaba, materializándose, rodeándola con aquella peculiar forma.

Pero todo tenía una explicación mucho más sencilla de lo que cabe entender. Era una chica de ideas cuadriculadas, creía poder predecir el comportamiento humano, una especie de acción-reacción preconcebida, un causa-efecto perfectamente definido. Todas sus ideas eran como cubitos de hielo, se ajustaban perfectamente a un molde, y salían de él con una forma familiar para ella. Era su forma de vivir segura.

Y así, llegó aquel momento de su vida. Las ideas dejaron de encajar en los moldes, nada tenía sentido, se sentía traicionada una y otra vez al no ser capaz de acertar con el comportamiento humano, y a su vez su propia forma de actuar se enrareció, alzó aún más las defensas burbujiles, tapó todos los resquicios para que nada pudiese salir, incluida ella. Huyó a lo más profundo de su ser, agarrándose a absurdos clavos que demostraron que la condición humana en ocasiones puede ser aún más deleznable si cabe, y empezó a faltarle el aire. No podía respirar, sumida en aquella inseguridad constante, y un día, abrumada por tanto dolor contenido la burbuja estalló de por si sola. La chica no pudo verlo venir, pero poco a poco se fue dando cuenta de que se sentía más vieja. Como si hubiese envejecido tres o cuatro años de golpe, se sentía relativamente más sabia, o algo parecido. Había madurado, y la verdad es que no recordaba algo tan doloroso en mucho tiempo. Pero ahí estaba, por fin.
Cuando la veo todas las mañanas devolviéndome una sonrisa a través del espejo no puedo evitar decirle: “Welcome to the real life Bubble girl”

domingo, 19 de septiembre de 2010

Rescatando el pasado (1)

Paseándome por mis archivos he encontrado unos "poemas" (quiero dejar claro que no tengo una gran sensibilidad para la poesía precisamente) que escribí a raiz de mi primera gran ruptura. La verdad es que son pésimos, pero servían a modo de desahogo. Leyéndolos ahora veo que era toda una DRAMA QUEEN, y me inspira bastante ternura, pero sirven para recordarme lo mucho que sufrí y sobreviví.
Pasen y vean, que tengo material para unas cuantas entradas... XD
Pero no juzgueis con excesiva severidad por favor, pues era joven e inexperta.



Nada peor que tu ignorancia,
nada peor que tu indiferencia,
nada peor que esa mirada,
haga como sino viese nada.
Una lágrima resbala
por mi mejilla, desesperada,
queriendo borrar el dolor
del sufrir por tu amor.
Arrancando cada recuerdo,
cada momento,
de este tormento,
que ojalá se fuese,
como la hoja con el viento
o se quedase vacío,
como por mí, tu pensamiento.
No hay razones para reir
solo para sufrir
y sentir,
que todo aquello soñado
hecho polvo ha quedado:
la ilusión desvanecida,
mi alma vacía.
Jamás pensé en soportar,
esta forma tuya de jugar,
de ilusionar,
para después, abandonar,
y darme cuenta
de que solo yo quería
en el juego participar.
Soledad vino,
Y conmigo se quedó,
hasta que venga Olvido,
y se vayan juntos
los dos.
Puede que entonces,
vuelva Amistad
y lo pasado pueda recuperar
volver a sentirme normal
y poder parar de llorar.
Ser yo la indiferente,
la ignorante,
la inocente,
que tantas veces pidió perdón
por un error
del que solo es culpable
mi corazón.

viernes, 10 de septiembre de 2010

****Blue Ran****

Mi "nombre" Ran viene del japonés. Dependiendo de los Kanjis utilizados, tiene dos significados completamente diferentes.

Ran: Caos, miseria. Como en la famosa película homónima de Kurosawa.

Ran : Orquidea. Los nombres de flor son muy populares entre las japonesas.

Me gusta el contraste de los dos significados posibles, me siento identificada por ambos, según el día. Al parecer a mis grandísimos WHITE STRIPES también les gustan las orquideas XD. A ver si pongo un poco de música a esta tarde, espero que guste ;)

lunes, 6 de septiembre de 2010

^_Hasta las pelotas_^

No pensé que llegaría. Pero ha llegado. Ese día en el que estás hasta las pelotas de llorar, de entender las letras de todas la puñeteras canciones más tristes que existen, incluidos los boleros y hasta las letras de Rocío Jurado, en resumen, que estás tan harta de sentirte miserable que decides pegar el patadón en el fondo y salir a flote.


No sé si estar como estoy ahora, en plena fase de rabia y reivindicación, pero al menos es menos agotador. A la mierda con esos sentimientos de autocompasión, de masacrar mi autoestima con estúpidas preguntas del rango de ¿por qué a mí?


Pues ni ¿por qué a mí? ni ostras en vinagre. Yo no he hecho nada malo. Ha resultado que puedo llevar la cabeza mucho más alta que lo que ninguno de ell@s podrán llevarla nunca. Paso. No soy una ONG para vuestras conciencias. Si os pica os la rascaís, sabeis que habeís actuado pésimamente, y ojalá el karma os patee el culo, pero vuestra mierda os la comeis solitos, os revolcaís en ella, o lo que os plazca. Simplemente no me salpiqueís.


Ya sé que Murphy dice lo contrario, pero creo que me pueden pasar cosas mucho mejores. Ahora miro mis manos y veo las señales de aquel clavo ardiendo al que me agarré creyendo que era lo que yo quería. Solo que no era así, solo estaba aterrorizada. Si no me hubiese agarrado a semejante clavo podría haberme evitado las puñaladas que ahora llevo cosidas a la espalda, y que escuecen como si llevase sal en ellas.


A veces es mejor dejarse caer hasta el fondo para poder resurgir, que agarrarse a ideales que queman y no dejan reverdecer nuestra vida. Lo que duele el madurar...

jueves, 19 de agosto de 2010

Super glue




He tenido el corazón hecho añicos en un número creciente de ocasiones. Se me rompe bastante fácilmente, el pobre está harto de tantos trotes y sufre achaques impropios de la edad. No se me rompe solo por cuestiones amorosas; las amistades fallidas, las decepciones, las traiciones vividas, y un largo etcétera contribuyen a que el pobre viva siempre en vilo, porque encima tiene que convivir con un caracter de una sensibilidad extrema que lo hacen estar expuesto a contínuos vaivenes.


Siempre he recogido los cachitos uno a uno, dependiendo la velocidad de recogida del tamaño de los mismos, he recompuesto el corazón y he pegado los trozos de la mejor forma posible. Cada vez son más visibles las cicatrices, pero siempre consigue estar entero.


Pero esta vez no, me rompieron el corazón sin siquiera yo ser consciente de ello. Y una vez que vi los trozos en el suelo, decidí que no tenía más remedio que agacharme a recogerlos. No he podido. No es que no sea suficientemente fuerte, sino que cada vez que me agacho a recogerlos surge algo más. Alguien, más bien él, pisotea esos trozos hasta convertirlos en simple polvo de cristal, y mientras ese polvo se me cuela entre los dedos, algo aún más inverosímil sucede, y es como si estuvieran pisándome los dedos. Voy a necesitar algo más que super-glue para recomponerme esta vez. Un corazón de piedra, de hierro, lo que sea. Algo en cuya caja no ponga FRÁGIL.


¿Cuánta más mierda puede salir? ¿Cuánto daño se puede llegar a infligir a una persona desde la inconsciencia, del no pensar?


Al menos aún estoy contenta de ser yo, porque hay peores cosas. Podría ser él. Y él tiene que convivir consigo mismo, lo cual creo que es el mayor castigo divino al que puede ser sometido.

domingo, 15 de agosto de 2010

A puerta cerrada


A puerta cerrada, a falta de llave con la puerta atrancada, para que nadie pueda interrumpir la danza de dos cuerpos sedientos de placer, recorriendo con los labios caminos mil y una veces explorados, abriendo nuevo senderos, donde gemidos y jadeos son la única banda sonora. Al final una huida, aunque la luz del amanecer ya ilumina las culpas de ella, y la deja a merced de las consecuencias de sus actos, y de su humana condición de tropezar varias veces con la misma piedra.


Nunca cometer errores tan garrafales fue tan placentero.


martes, 10 de agosto de 2010

Al borde...




En ocasiones Paulo Coelho me da arcadas. Y antes de que ningún acérrimo defensor de "El Alquimista" se lleve las manos a la cabeza, diré que no me meto con sus facultades como novelista, y mucho menos como escritor. Simplemente no puedo soportar ese neopositivismo aleccionador del que hace gala en sus columnas de semanario dominical, donde la palabra felicidad es la más repetida, y su mundo de Pin y Pon y gominola hace que se me suba el azucar hasta cotas inaceptables.

Nadie puede negarle grandes frases, e incluso momentos filosóficos inspiradores, pero a veces, llega el momento en que no me lo creo a él. No puede existir alguien tan Zen, espiritual, equilibrado y blanco. Y menos para alguien como yo, que se siente atraida por el lado oscuro de las personas, una especie de Alicia siempre al borde de un precipicio lleno de tinieblas, que ni siquiera necesita seguir al Conejo Blanco para precipitarse al vacío. Y así me va, claro. De ostia en ostia y tiro porque me toca. Vamos, que este año las colecciono, y ya las tengo hasta "repe".

Seguramente acercarme un poco a la luz me vendría bien, incluso adueñarme de cierta cantidad de filosofía barata, algo así como "Manual para gilipollas emocionales que necesitan sanar su vida". Puede que Bridget Jones tuviese el libro de autoayuda que necesito. Creo que me conformaría con un "Usted puede sacar la mierda de su vida y evitar que le vuelva a caer encima". Francamente, sería genial, lo necesito, hacer una limpieza profunda, sé que es lo que me hace falta, pero siempre me surge el mismo miedo, y es de los buenos. ¿Qué sucede si hago limpieza y descubro que no queda nada más? ¿Si quito la mala hierba y descubro que no queda nada plantado?

Estoy realmente aterrada ante la simple idea de estar sola, porque a pesar de que ya me siento así, sentirlo y estarlo podrían resultar una combinación demasiado dolorosa, y tengo dolor de sobra últimamente.

Puede que algún día pueda volver a ser la chica feliz y transparente que sé que un día fui, y aleccionar con mi filosofía de mercadillo a mis congéneres, pero hay una frase que, ahora mismo, me saca de mi ensoñamiento y me hace ir hacia adelante:



"Nadie puede hacerme sentirme mal sin mi permiso"

viernes, 30 de julio de 2010

Escalera de color


Últimamente me ha dado por jugar al póker. No hace mucho que aprendí, una tarde en un bar entre mucho kalimotxo y humo cargado de olores varios. Aún no sé cómo conseguí retener tanta información con una neuronas tan desgastadas, y más teniendo en cuenta mi manifiesta nulidad para el mus y otros tópicos universitarios. Será que he pasado más tiempo en clase que en la cafetería, buena señal.
El caso es que el póker me intriga sobremanera, y he estado practicando, y mucho. En persona, online y con mi vida y mis emociones. Porque todo, absolutamente todo, lo que me ha pasado últimamente es comparable con el póker. Nadie a mi alrededor es lo que parece, tienen una jugada en la mano que nunca llegan a enseñar, tener las mejores cartas no te garantiza la victoria, y además tengo que poner cara de que nada ocurre, porque al menor atisbo de emoción los buitres se abalanzan sobre mí como si de un trozo de carroña se tratara. Una danza de cálculos mentales, gestos calculados, sonrisas forzadas y besos malintencionados, que giran en espiral, mareándome y sumergiéndome en una vorágine sin precedentes, en la que resistir y no ser vencida es mi máxima.
Al menos ahora, que ya sé que estoy jugando, porque antes era el monigote que desconocía que estaba jugando a un juego tan serio, que acabar con el alma hecha añicos es lo más leve que me puede pasar. Y en mi estupor al verme rodeada de tanto despropósito he decidido buscar una salida, pero una salida a la altura de las circunstancias y de las apuestas manejadas. Un farol en toda regla, de película, con todas mis emociones contenidas en un estúpido segundo en el que creí que mi corazón se había fusionado con mi cerebro y solo podía sentir mis sienes palpitar. Me tiré el farol de mi vida, a costa de mi felicidad e infelicidad sentimentales futuras, un todo o nada que me va a pasar factura salga bien o mal.
Han pasado varios días desde ese momento, y la dificultad de mantenerlo aumenta exponencialmente a medida que lo hacen los temores también. No sé bien qué hacer. Puede que un pequeño rasguño a tiempo me haya traído la tranquilidad futura, o que yo sola haya dado por perdida una partida empatada. No lo sé. Ojalá una escalera de color apareciese en mi rescate, la necesito, necesito ganar esta partida y demostrar que conmigo no se juega.

lunes, 26 de julio de 2010

Ojala no te hubiera conocido nunca





¿Por qué las decisiones inteligentes duelen tanto? ¿Por qué a pesar de saber que estás haciendo lo correcto, te sientes peor que si no hubieses hecho nada?


Creo que nunca había visto gente tan retorcida. Íbais a acabar con mi salud mental. No puedo más. En serio, que os den.

martes, 20 de julio de 2010

Desencuentros en la tercera fase.

Un kalimotxo, dos kalimotxos, N kalimotxos. Te ves envuelta por esa densa nube del alcohol. La mente baila y juega. Afloran sentimientos que creías haber encauzado perfectamente en dirección al olvido, y notas como la caballería vuelve al galope, dispuesta a arrasar los campos que veías reverdecer últimamente. Plantas los pies en el suelo, procuras que lo único que se mueva sea el dichoso barco sacudido por el vaivén alcohólico, y pones cara de póker. Que nadie vea que estás en plena nostalgia, mientras reconstruyes los diques con los que habías ganado esos valiosos metros. "A la mierda!!!" surge un rugido interno mientras te dejas arrastrar por la música, brincando y gritando cual posesa.
Y de pronto zas! Un desencuentro, cara a cara. Porque las veces que os habíais visto a cierta distancia, no cuentan. Alguien a quien no esperabas ver, un choque que siempre temiste, porque jamás sabrías cómo reaccionar. No era "ÉL". Pero tampoco se quedaba atrás. "Sigue con la cara de póker" piensas en tu delirio ebrio, mientras buscas que tus palabras suenen coherentes, porque lo de sonar inteligente, o en su defecto ingeniosa sabes que está fuera de tu alcance esa noche. Y, de pronto, oh sorpresa, descubres que la tirantez en tu cara no es tal, y que tampoco te sientes particularmente tensa. Salvas la situación, una pseudoconversación medianamente normal, amable incluso, con mucha menos incomodidad de la que jamás habrías previsto. Nunca volverá a ser lo de antes, pero te conformas con saber que ya no albergas instintos asesinos.
Y te sientes extrañamente madura, por encima de algunas cosas, con cierta fortaleza, aunque claro, todo ello magnificado por el caleidoscopio kalimotxil que llevas encima. Cosas que pasan...

jueves, 24 de junio de 2010

Pasear descalza por el parque


Aquél día no tenía nada mejor que hacer. Cogió sus cosas, las dejó sobre el cesped y se tumbó en la hierba del parque. El sol, se colaba por entre las ramas del árbol bajo el que se cobijó, acariciando su piel. Se dejó envolver por el ambiente, sintiendo la magia de aquél inicio del verano. La respiración pausada, el frescor de la hierba bajo su cuerpo, y una cierta sensación de felicidad.


Le vino él a la memoria. Aquella fantástica tarde en aquél mismo parque, las manos entrelazadas, el contacto con su piel. La verdad es que no recordaba mucho más, quizá aquella horchata que compraron juntando las pocas monedas que llevaban encima. Pero por encima de todo recordaba la paz de aquella tarde. El volver a casa como si hacía días que hubiese salido de ella, después de haber viajado lejos, infinitamente lejos, a un planeta de solo dos habitantes.


Una lagrima se le escapó, tras aquellas gafas de sol. No se molestó en enjugársela, dejó que la gravedad hiciera de las suyas, para después dejarla caer al cesped. No era una lágrima de tristeza, en realidad, estaba contenta de haber podido recordar algo así. Algo bonito, para variar. Así que intentó acordarse de cosas bonitas, para poder archivarle a él, pensar en que algo bueno le tenía que haber dejado, cosas que le hicieran sonreir, porque se negaba a pensar que todo el tiempo invertido en él solo hubiese servido para "aprender la lección" y alimentar un rencor que había días en que lo había sentido tornarse odio.


E hizo la maleta de los recuerdos. Solo unas pocas cosas, lo suficientemente bonitas para poder sonreirle. Aquella ridícula flor barata, unos pocos cientos de sms, y por encima de todo, su olor. Aquella mezcla de colonia y tabaco, con lo que ella odiaba el tabaco, que combinados sobre su piel se volvían un imán irremediable, despertando los deseos más primarios, de una forma completamente animal. Ese olor que podía distinguir incluso en el bar mas atestado.

Sonrió para sus adentros.


- ¿Buscas algo bonito y te acuerdas de su olor?Pues estamos apañadas...

- Bueno, supongo que mejor recordar un olor que el hecho de que es un cabrón sin escrúpulos.

- Pues sí, mejor nos quedamos con el olor.


El sonido del móvil interrumpió sus reflexiones. Paradójicamente era él. Dejó que sonara, hasta que no le quedó más remedio que cogerlo. Y por vez primera no se sintió con ganas de ser amable, ni educada tan siquiera. El colgó, malhumorado. Y ella sonrió, petulante.


La sonrisa dio lugar a la carcajada, y por fin se sintió libre. Y supo que a pesar de todo iba a ser feliz, porque nadie tenía derecho a empañar su felicidad, exceptuando ella misma.

lunes, 21 de junio de 2010

La mujer en el espejo


Hoy miro atrás y no consigo recordar dónde la puse. En qué punto del camino empezamos a andar en direcciones opuestas. Y la busco porque la necesito. La necesito para poder tener el valor de mirarme al espejo todas las mañanas, para sentir que ando por la vida y no me arrastro, sumida en una espiral absurdamente autodestructiva, al borde de un abismo que nunca antes conocí.
Y lo peor es que no sentí haberla perdido, hasta que el otro día me miré al espejo y no me encontré. "Esa no soy yo", me dije, y busqué con la mirada aquello que por fin comprendí que había perdido. Día a día estos últimos meses la había ido hiriendo, superficiales arañazos al principio, golpes y bestiales palizas después. Hasta que el otro día le asesté la más mortal de las puñaladas, y después la pisé, sin siquiera percatarme de la herida que me había autoinfringido. Quiero rescatarla y curar sus heridas, porque solo así sanaré yo misma, y podré reunir todo ese valor, para poder mirarme en el espejo, y sentirme orgullosa de ser yo misma.
Necesito que vuelva, mi DIGNIDAD.

martes, 25 de mayo de 2010


No sé por qué la única frase que me sale, pese a todo lo sufrido, es "siento no haber podido ser yo", aunque quizá la frase correcta sería "siento que no hayas sido tú".


Mientras tanto seguiré esperando a que mi página vuelva a estar en blanco, aunque puede que esta vez tenga que poner de mi parte, y usar un poco de Tip-Ex emocional, porque mis lágrimas no están muy por la labor de borrar nada.


Así que este jueves empaquetaré del todo mis recuerdos, y los despediré con un "Gracias". Se acabó mi duelo por todo aquello que nunca será. No quiero llorar más, solo dejar que mis sentimientos caduquen y mirar hacia adelante. Sin rencores. Sin nada. Solo yo. Y el olvido, que si tiene un rato para pasarse por mi vida se lo agradeceré eternamente.


Dueles, dueles de verdad.

domingo, 9 de mayo de 2010

MIEDO

Para empezar,

diré que es el final

no es un final feliz

tan sólo es un final

pero parece ser

que ya no hay vuelta atrás.

Sólo te di

diamantes de carbón

rompí tu mundo en dos

rompí tu corazón

y ahora tu mundo está burlándose de mi.

Miedo

de volver a los infiernos

miedo a que me tengas miedo

a tenerte que olvidar

Miedo

de quererte sin quererlo

de encontrarte de repente

de no verte nunca más.

Oigo tu voz

siempre antes de dormir

me acuesto junto a ti

y aunque no estás aquí

en esta oscuridad la claridad eres tú.

Miedo

de volver a los infiernos

miedo a que me tengas miedo

a tenerte que olvidar

Miedo

de quererte sin quererlo

de encontrarte de repente

de no verte nunca más.

Ya se que es el final

no habrá segunda parte.

Y no sé cómo hacer para borrarte.

Para empezardiré que es el final.

Miedo

de volver a los infiernos

miedo a que me tengas miedo

a tenerte que olvidar

Miedo

de quererte sin quererlo

de encontrarte de repente

de no verte nunca más.

y aquí en el infierno

oigo tu voz.

Tengo tanto miedo que asusta. Otro final.

lunes, 3 de mayo de 2010

No me apetece

-Hoy no me apetece encender el móvil.
-No me apetece esperar ese sms que puede que no llegue jamás.
-No me apetece verte, aunque antes o después nos cruzaremos y lo sé.
-No me apetece saber de tí.
-No me apetece hablar contigo.
-No me apetece estar esperando a que justo hoy sea el día en que estés de humor.
-No me apetece que con una sola frase seas capaz de alegrarme el día.
-No me apetece que tengas poder sobre mi.
-No me apetece despertarme pensando en tí.
-No me apetece dormirme pensando en tí.
-No me apetece besarte con cada poro de mi piel.
-No me apetece agarrarme a clavos ardiendo.
-No me apetece que juegues conmigo.
-No me apetece que seas tan consciente de lo que significas para mí.
-No me apetece sentir que me vuelvo pesada.
-No me apetece sufrir.
-No me apetece jugar a descifrar qué pasa por tu mente.
-No me apetece que hagas lo que quieras conmigo.
-No me apetece ir detrás de tí.
-No me apetece creerme tus mentiras.
-No me apetece seguir a la deriva.
-Pero por encima de todo, hoy, no me apetece quererte.



Y ahora bien, si sé que todo esto no me apetece, ¿por qué sé que antes o después me lo voy a acabar tragando con patatas?

martes, 27 de abril de 2010

Una de telenovelas

Vale, mi vida es una telenovela. Si, un culebrón venezolano solo que sin el acento. Tiene de todo, chica, chico, gente metida en los asuntos de la chica y el chico, mentiras a raudales y una duración demasiado larga para el gusto de cualquiera. Solo hay una diferencia, aunque gorda: las telenovelas se sabe cómo van a acabar. La mía ni idea. Pero me da a mí que lo que se dice bien no va a ser.


Y es que cuando todo parece encauzado aparece un nuevo element@ que le da una vuelta de tuerca aún más surrealista, y una patada en mi estómago. A cada día que pasa veo cómo la realidad supera a la ficción. Y yo observo el espectáculo, desde mi puesto privilegiado, viendo cómo me van lloviendo ostias por todos los lados, pero sin encontrar la salida, o sin tener narices de tomarla.
Una semana más, y una cosa más en la que pensar. ¿Será este el último capítulo? ¿Habrá un epílogo?¿Todo lo que va vuelve? ¿El karma funciona? ¿Soy masoquista?¿O quizá directamente autodestructiva?
Todo lo que sé es que la inteligencia emocional brilla por su ausencia. Estoy esperando a que el avión de mi vida vaya a estrellarse y se enciendan las luces de emergencia en el suelo, con sus flechitas diciendo "por aquí" y una azafata histérica me apure a correr hacia las puertas con mi chaleco salvavidas puesto. Porque si no no me explico tanta incapacidad para salir corriendo a la voz de YA.
¿Se puede ser adicta a una persona?

viernes, 16 de abril de 2010

Memory

Últimamente me ha dado por pensar en el valor que tienen los recuerdos. Supongo que depende del valor que tengan. Los hay buenos, y evidentemente, malos. Todos son parte de nosotros, nos hacen ser como somos, nos imprimen su huella como pequeños tatuajes imperceptibles a la vista, que ni siquiera el laser del tiempo nos permite borrar.


Una vez leí una historia. No era particularmente buena, aunque me gustó.


Dos amigos discuten sobre un dibujo que hicieron siendo muy niños en una pared de algún rincón del colegio. Un dibujo simple, una niña con un vestido, un globo, y el sol en lo alto. El uno afirma que el sol era naranja, el vestido amarillo, el globo rojo. El otro que el sol era amarillo, el vestido rosa, el globo azul. No hay forma de ponerse de acuerdo, y en un intento de zanjar definitivamente la discusión buscan ese recóndito lugar que una vez adornaron. El dibujo aún está allí. Los dos lo miran con interés, todos tenemos ese oscuro deseo de pronunciar las palabras: "Te lo dije". Pero ninguno de los dos las dice. El dibujo está hecho a lápiz, no hay más colores que el blanco de la pared y el gris del grafito.


Por eso creo que los recuerdos se pueden alterar, mejorar, amoldar a nuestras necesidades de salir adelante. Hacemos un casting, nos quedamos con lo bueno y lo adornamos. Somos humanos, queremos vivir. La felicidad no es una meta, es todo el camino, y hay que disfrutarla, no morir buscándola.


Aún así somos lo que hemos vivido, aunque no siempre nos guste lo que somos, porque a menudo, no conseguimos vivir lo que nos gustaría.


Memory del musical Cats. Se me ponen los pelos de punta.


lunes, 12 de abril de 2010

_________________

- ¿Conoces el cuento de "La que se murió esperando"?
- La verdad es que si.
- Ah!! Así que tu también lo has leido!!
- No, lo que pasa es que yo soy su protagonista.

viernes, 9 de abril de 2010

Frases que odio

La sabiduría popular a veces nos regala grandes frases, pero muchas de ellas no son más que burdos topicazos que quisieras que tus oidos filtraran y jamás llegaran a tu cerebro. Una interferencia a tiempo, un casting de ideas, algo que evitara oir (y mucho menos escuchar) frases tan manidas que encienden nuestra ira.
Ahora mismo tengo unas cuantas. Será por mi situación personal, será porque nunca me gustaron esas frases, o porque el simple hecho de reconocer que puedan tener razón me pone los pelos de punta.
Siempre hay alguna que se lleva la palma. "De todo se aprende", es una de las que encabeza mi Top 10( ó 50, ó 100, ya ni sé). Pues mira no, de todo no se aprende. Porque si a mi no me hubiese ocurrido semejante putada no me vería en la tesitura de tener que aprender algo, por el simple hecho de que prefiero ser feliz y no tener que dedicarme a extraer una moraleja de esta mierda de situación. Porque nada me garantiza que no volveré a tropezar en la misma piedra, porque la cagada no fue mía, porque la vida a veces da por saco, porque "lo que no te mata te hace más fuerte" y porque "no hay mal que cien años dure". Y así suma y sigue.
Pero últimamente tengo que añadir una que me desconcierta en lo más profundo. "Que sea lo que tenga que ser". Pues no me da la gana. A mi las cosas claras. Quiero controlar lo que sucede en mi vida, quiero valentía, quiero saber a qué atenerme.
Sé que es infantil, que el amor es dejarse llevar, sentir. Seguramente disfrutaría más dejándome llevar, pero ahora no puedo. Necesito un poco de seguridad, empezando por mi misma. Pero no se si estoy tratando de meter la cabeza por un agujero demasiado pequeño, o lo que es peor inexistente.

miércoles, 7 de abril de 2010

¿Cuando decir basta?

Cuando quieres a alguien... ¿existe alguna forma de encontrar ese momento de decir basta? ¿Que pasa cuando la persona a la que mas quieres es la que mas te hace sufrir?
Son preguntas que me hago a diario. Como, duermo, incluso sueño con ellas. No se cuantas veces he podido salir de mi casa con la felicidad de verle, y cuantas otras he vuelto llorando.
Si alguna vez el egoismo pudo ser representado en una persona, a veces creo que el seria su encarnacion. Y cuanto mayor es su egoismo mayor es tambien mi intencion de ser generosa, por aquello de recibir cuanto se da. Pero a veces creo que su egoismo se retroalimenta.
No soy estupida. Tan solo estoy estupidamente enamorada. Enamorada de lo geniales que somos cuando estamos juntos, de las conversaciones de seis horas, de los besos mas perfectos que existieron, de su olor. Ese leve click de que todo encaja y empieza a rodar a la perfeccion. Pero cada vez estoy mas convencida de que ese click solo suena los dias que el quiere.
Todo va a su ritmo, el tiene la batuta y decide que sucede y cuando, y yo bailo a ese son, porque quiero bailar con el, pero a veces ya no si es un tango o un vals, o si tan siquiera bailamos sueltos o agarrados.
Y al final todo se vuelve una mierda porque le quiero y no se que hacer con ello. ¿Hay algo en mi que pueda suscitar un cambio? No quiero estar por encima, solo a la par. Sentir que mis sentimientos cotizan al mismo valor que los suyos y que todo este empeño por escalar a lo mas alto de la mas alta torre tiene sentido.
No quiero creer que voy a tener que echar todo este amor a los leones. Pero tampoco quiero ver como pisan mis sentimientos. No es que el no me quiera, pero es posible que su forma y mi forma de querer no sean compatibles. Y eso simplemente me esta destrozando.
*Mi ordenador no me deja poner tildes, espero que se arregle pronto y pueda corregir el texto. Espero que mientras tanto no haga mucho daño a la vista, lo siento*

sábado, 3 de abril de 2010

My feelings, my limits.

My feelings, mes sentiments, nire sentimenduak, mis sentimientos.
Puedo decirlo en todos los idiomas que se me ocurra, que siguen significando lo mismo, y siendo el epicentro de mi vida igualmente. Esa patada en el estómago, ese escalofrío, esa lágrima a destiempo, mis uñas clavadas en la palma de mi mano aguantando lo más estoicamente posible.
Y la cuestión es, ¿cuál es la mayor tormenta que mi corazón puede aguantar? Nadie se muere de ello, pero para alguien tan racional como yo este nivel de confusión causa estragos. Estoy buscando las riendas que he perdido, mi faro en la oscuridad.
"Yo no soy así" repito últimamente, mientras a cada paso me acerco más a mi propio límite. La frontera existente con la falta de sensatez se va diluyendo y empiezo a no ver la raya. A lo mejor es porque ya la estoy pisando.
¿Cuándo decir basta? ¿Cuándo es suficiente? Siempre me gustó la frase "Enough is enough". ¿Seré capaz de decirla?

jueves, 18 de marzo de 2010

___Cosas que no se decir___

He descubierto que hay cosas que no se decir. Supongo que se puede vivir una vida sin llegar a decir algunas de ellas, pero otras hay que saber decirlas.


Todos tenemos un caparazón, una coraza que nos evita ir en carne viva, una capa protectora, un escudo, una manta que nos envuelve y resguarda de los rasguños que la vida hace en nuestra alma. Pero a veces creo que yo no tengo coraza, creo que directamente vivo en un búnker. Un búnker que me protege de lo malo, pero de lo bueno también, que no deja entrar nada, pero tampoco salir, y siempre que salgo de él, impulsada por un rayo de sol, descubro que está nublado.
Puede que haya mejores palabras para decir lo que quiero decir, más claras y precisas, pero todas significan lo mismo. Quiero salir fuera de mi búnker por mi propio pie, sostenerme, andar y sentir. Sanar mis heridas, y que cuando mire hacia adelante tu estés ahí. Te quiero en mi vida, no se cómo voy a conseguir encajarte, pero te quiero ahí. No te vayas a ningún lado por favor, no mires hacia ningún otro lado por favor.
Siempre llego a la deshora que me marca el corazón, y cuando estamos a solas molesta el caparazón. Marea, "Los mismos clavos"

http://www.youtube.com/watch?v=B8Fflu54MCc

Otra vez aquí

Una vez ya me inicié en la aventura bloggera. Lo intenté, e incluso llegué a escribir una serie de entradas bastante potables, quizás no merecedoras de un Nobel de literatura, pero que cumplían con una función primordial: ser mi reflejo, mis pensamientos plasmados en el ciberespacio, esa parte que no te atreves a mostrar a los más cercanos pero si a los más desconocidos, alentada por la valentía que da el anonimato y la distancia que establece un teclado de ordenador.

Como bien he dicho, lo intenté. Y fracasé estrepitosamente. La falta de constancia fue un lastre para aquel blog, y la falta de ideas contribuyó a hundirlo del todo. Pero nunca he dejado de leer otros blogs, y ver como día a día la gente pone un poquito de si misma en ellos, y todo ello me ha animado a retomar mi andadura, esperando que en esta ocasión sea más larga.

Me gustaría que aquél que decida invertir algún minutillo de su vida en leer lo que escribo lo disfrute tanto como yo lo hice al escribirlo, y dar las gracias de antemano por simplemente haber pasado por aquí.